Mentalidad de crecimiento

La «mentalidad de crecimiento» es la creencia de que capacidades como la inteligencia y el talento pueden desarrollarse mediante el esfuerzo, las estrategias y la retroalimentación. La creencia contraria —que las capacidades son en gran medida fijas— se denomina «mentalidad fija». Ambos términos proceden del trabajo de la psicóloga Carol S. Dweck.

Qué afirma realmente una mentalidad de crecimiento

Una mentalidad de crecimiento no sostiene que cualquiera pueda llegar a ser cualquier cosa. Es la afirmación, más modesta, de que la capacidad actual no es un destino, y de que la práctica deliberada, una retroalimentación útil y buenas estrategias cambian de forma significativa lo que una persona es capaz de hacer.

Tampoco niega la biología, el entorno, las oportunidades o la suerte. Una mentalidad de crecimiento es una creencia sobre la posibilidad de cambio, no una negación del punto de partida de cada persona.

Cómo se manifiesta en la vida cotidiana

• Tratar una tarea difícil como una fuente de información y no como una amenaza.

• Leer la retroalimentación como datos sobre una estrategia, no como un veredicto sobre la persona.

• Preguntarse «¿qué podría probar de otra manera la próxima vez?» después de un contratiempo.

• Creer que el éxito de los demás refleja lo que han hecho, no solo quiénes son.

• Estar dispuesto a parecer principiante en público.

Malentendidos frecuentes

¿Tener una mentalidad de crecimiento consiste solo en elogiar el esfuerzo? No. El elogio vacío del esfuerzo («¡buen intento!») no genera crecimiento. Lo que ayuda es una retroalimentación que señale estrategias, decisiones o procesos concretos, y que trate a la persona como alguien capaz de mejorar.

¿Significa que puedes lograr cualquier cosa si te esfuerzas lo suficiente? No. Significa que la capacidad actual puede cambiar con los estímulos adecuados. No promete resultados ilimitados en un tiempo ilimitado.

¿La mentalidad de crecimiento es siempre buena y la fija siempre mala? No. La mayoría de las personas mantiene ambas creencias en distintos ámbitos. La mentalidad es una variable entre muchas; no es una nota sobre la personalidad.

Dónde la evidencia es más sólida y dónde es más débil

Existe evidencia consistente de que las creencias sobre si la capacidad es modificable se correlacionan con las estrategias que las personas emplean tras un contratiempo. La evidencia es más dispar en cuanto a cuánto cambian los resultados académicos a largo plazo las intervenciones breves sobre la mentalidad; metaanálisis recientes (por ejemplo, Sisk et al., 2018; Macnamara y Burgoyne, 2022) señalan efectos medios pequeños, con una variación relevante entre contextos.

Plantearlo con honestidad importa: la mentalidad es una lente útil, no una palanca garantizada. Para un repaso completo de las críticas —tamaños del efecto en los metaanálisis, replicación, medición, sesgo de publicación y «falsa mentalidad de crecimiento»— consulta la página dedicada a las limitaciones de la investigación sobre la mentalidad de crecimiento: /research/growth-mindset-criticism-limitations.

Limitaciones que conviene tener presentes

• La mentalidad por sí sola no resuelve problemas estructurales como la falta de recursos en los centros educativos o la desigualdad de oportunidades.

• Las etiquetas («una persona con mentalidad de crecimiento») simplifican en exceso y pueden hacer que las creencias parezcan fijas, justo lo contrario de lo que se pretende.

• Las creencias interactúan con el contexto: la carga de trabajo, la retroalimentación del profesorado, la cultura entre compañeros y la experiencia previa influyen en lo que una persona realmente se atreve a intentar.

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